viernes, 4 de noviembre de 2011

"Como siempre, ¿no?"

Llevo 20 años yendo al mismo peluquero, desde que era tan pequeño que me subía a una silla con volante y forma de asiento de coche de carreras para cortarme el pelo.

El año pasado el hombre se jubiló y ahora llevan la peluquería sus hijos, los cuales ya trabajaban con él antes de jubilarse, pero que en mi opinión no tienen tanta calidad como su padre.

Pues hoy me ha alegrado el día ir a cortarme el pelo y encontrarme con el señor jubilado, que no se por qué circunstancias hoy estaba trabajando.

Me ha cogido él, me ha cortado el pelo "como siempre" sin tener que describirle lo que quería, ha hablado con nostalgia de mi y de mi hermano, me quitaba los pelos de la cara con la ternura que un anciano le tiene a alguien a quien ha visto crecer.
Esta vez ha tenido que afeitarme un poco mas con la cuchilla a parte de las patillas, que yo ahora llevo una especie de barba que no llevaba antes :P
También me ha depilado un poco las cejas, mientras comentábamos lo rebelde que tengo algunos pelos, pero que recuerda que mi hermano los tenía peor...
Para terminar me ha puesto un poco de crema, "que siempre has tenido la piel muy seca" y me ha cobrado con una sonrisa.
Yo le he pagado con una sonrisa, aunque con lástima porque se que hoy ha sido algo excepcional y a la próxima volverá a cortarme el pelo uno de sus hijos, que lo hará bien, pero que no tendrá el efecto nostalgia.

miércoles, 26 de octubre de 2011

¡CÓMETE ESA, PETER JACKSON! (o un sueño de lo más raro)

Hoy he tenido un sueño muy raro.
De esos sueños que si se lo cuento a un psicólogo puede sacarme algún trastorno serio.

En el sueño se desarrollaban varias escenas, cada una de ellas más rara a la anterior.

Como es normal, lo sueños no tienen un principio (o no nos acordamos de él) así que no se cómo nos lleva la situación a un pequeño escenario. En el se encuentra un chico joven haciendo un monólogo, ha esto que de repente, se rompe el suelo y una especie de oruga gigante le ataca. La oruga va entrando y saliendo desde el suelo, ocultándose y solo apareciendo para atacar, pero el joven monologuísta parece bastante hábil, y mientras le da caza al bicho, va terminando su monólogo, hasta que mata al bicho y da por terminada su actuación.

Vale, eso ha sido raro de verdad, pero ahora viene lo mejor: ¡Cuando termina su actuación, el jurado de "Tu si que vales" le evalúa! ¡y Risto se mete con él porque a tardado mucho en matar al bicho!

En fin, en la siguiente escena nos encontramos en un banquete, una mesa larga con un montón de comida.
En ella nos encontramos mis amigos y yo, a parte de unos invitados especiales: Steven Spielberg, George Lucas y Peter Jackson (el gordo, antes de adelgazar, cuando hacia pelis de serie B).
Durante la cena, Peter Jackson y yo coincidimos en que queremos la última patata asada del plato, así que empezamos a forcejear con nuestros tenedores, a modo de duelistas de esgrima, aunque pronto pierde todo el glamour y solo nos agarramos de las manos el uno al otro para que no alcance nadie la patata del plato y nos revolcamos por la mesa.
Al final de la batalla, yo soy el ganador, el que alcanza el tan preciado objeto de deseo: La patata asada.

Peter Jackson se incorpora, rendido, con la derrota en el rostro, y se va hacia su asiento a continuar el banquete sin comerse la última patata...¡pero no le dejo! ¡Me ha costado conseguir esa patata y pienso disfrutar de mi victoria!
Agarro, rodeando con el brazo, el cuello de Peter Jackson (como si fuera a darle capones) y me lo hacerme a mi sitio y grito para todos los comensales: "¡CÓMETE ESA, PETER JACKSON! ah, no, que en realidad me la como yo." Todos los comensales nos reímos de Peter Jackson y continuo diciendo: "Pues por osar enfrentarte a mi, ahora vas a ver como me como la patata delante de tus narices" y acto seguido con la mano libre voy troceando y comiéndome la patata mientras Peter Jackson intenta soltarse de mi agarre y todos los demás se ríen.

De la risa de la situación me he despertado.

Debo aclarar algo ahora: Ningún Peter Jackson sufrió realmente durante el rodaje de este sueño, es más, las risas eran mas bien como risas entre colegas, como si esta situación se la hubiera hecho a algún amigo mio... como por ejemplo Agus, por decir uno.
También aclarar que el monologuísta y el bicho del comienzo del sueño estaban compinchados y la batalla formaba parte del espectáculo. La oruga gigante sigue viva, es más, vive con el monologuista en un apartamento en la playa de Malibú.

jueves, 19 de mayo de 2011

NO LO ESTAMOS HACIENDO MUY BIEN


Buenas noches. Es hora de que tengamos una pequeña charla.
¿Está cómodamente sentado? Entonces empezaré...

Imagino que se pregunta por qué le he convocado esta noche. Verá, últimamente no estoy del todo satisfecho con su trabajo... me temo que su empleo peligra, y... y, bueno, estamos considerando prescindir de usted.

Si, lo sé, lo sé. Hace ya mucho tiempo que está en la compañía. Casi... a ver, ¡casi diez mil años! caramba, ¡cómo pasa el tiempo! Y parece que fue ayer...


Recuerdo el día que comenzó en su empleo, cuando bajó de los árboles, inocente y nervioso, agarrando un hueso con su puño peludo... "¿Por dónde empiezo, señor?", preguntó con tristeza. Recuerdo mis palabras con exactitud: "Ahí tiene una pila de huevos de dinosaurio, joven", dije, con una sonrisa paternal. "Chúpelos."

Bien, hemos recorrido un largo camino desde entonces, ¿verdad? Sí, sí, tiene razón, en todo este tiempo no ha faltado ni un día. Bien hecho, mi bueno y fiel criado.

Por favor, no piense que he olvidado su notable hoja de servicios, o las inestimables contribuciones que ha hecho a la compañía...


El fuego, la rueda, la agricultura... una lista impresionante, veterano. Una lista impresionante de verdad. No me malinterprete.
Aunque... si he de ser sincero, también hemos tenido problemas. No podemos olvidarlo.

Lo he pensado mucho y... ¿sabe de dónde viene el problema?
De su innata falta de voluntad para adaptarse a la empresa. No parece querer enfrentarse a ninguna responsabilidad, ni ser su propio jefe.


Dios sabe que ha tenido usted muchas oportunidades. Le hemos ofrecido ascensos una y otra vez, y los ha rechazado siempre.
"No sabría hacerlo, señor", mentía. "Sé cuál es mi sitio."
Para ser sinceros, no se ha esforzado lo suficiente, ¿no?


Ya ve, ha estado quieto demasiado tiempo, y es algo que se empieza a reflejar en su trabajo... y debo añadir que también en su conducta habitual. Ni las constantes discusiones en la fábrica han escapado a mi atención... ni los recientes alborotos en la cantina del personal.

Y después tenemos... hum... bien, no quería sacar a relucir esto, pero... 
Verá, he oído algunos rumores inquietantes acerca de su vida personal. No importa quién me lo ha dicho, no puedo dar nombres.


Tengo entendido que no se lleva bien con su esposa, que discuten. Me han dicho que le grita. Se ha hablado de violencia.
Sé de buena fuente que siempre hiere a quien ama... a la única a la que no debería herir.
¿Y qué me dice de los niños? Siempre son ellos los que sufren, como ya debe saber.
Pobres pequeñines, ¿qué van a pensar? ¿qué van a pensar de sus intimidaciones, su desesperación, su cobardía y su arraigada intolerancia?
La verdad, no lo está haciendo muy bien.

Y tampoco está bien echar la culpa a una mala gestión por cómo ha empeorado el nivel de trabajo... aunque he de reconocer que la gestión es pésima. De hecho, para hablar sin rodeos... ¡La gestión es nefasta!


Hemos tenido a un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas. Es la pura verdad.
¿Y quién los ha elegido? ¡Fue usted quien designó a esa gente! ¡Fue usted quien les dio el poder de tomar decisiones por usted!

Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismos errores letales siglo tras siglo me parece intencionado.
Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral. Ha aceptado sin rechistar sus órdenes absurdas.


Les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas.
Pudo haberlos detenido. Sólo tenía que decir "no".
No tiene empuje. No tiene orgullo. Ya no tiene valor para la compañía.

Aún así, seré generoso. Le proporcionaré un tiempo de prueba para que que pueda demostrar alguna mejora en su trabajo. Si al final de este periodo sigue sin intentarlo... le despediré.

Es todo. Puede retornar a sus labores.


PD: Grandioso texto que, por desgracia, no es de cosecha propia, sino sacado de la genial mente de Alan Moore en su obra V de Vendetta. Fue publicada en los 80, y el argumento está situado en un futuro distópico de finales de los 90.
Aún así, es una obra atemporal, como demuestra este fragmento de texto.