martes, 9 de junio de 2015

La Teoría del Final Totalitario

Pensando en mis cosas, me he fijado en mi propia manía o gusto de ver las películas hasta el final, incluso las malas que no me gustan desde el minuto 1, pero una vez que empiezo a ver una peli, me duele en el alma dejar de verla.

Supongo que porque todas son historias, del género que sean, pero historias, cuentos, incluso las puedes entender como "experiencias" que no vive uno mismo, pero que al ser espectador puede igualmente sacar una lección y aprender de esas experiencias.

También las veo hasta el final porque creo que una película es tan buena como su final. Si ha sido una maravilla de película pero el final es malo (no tiene que acabar bien la trama, puede acabar mal con todos muertos y aun así ser un buen final) la película será recordada por su infame final y le restará calidad al conjunto.
Lo mismo pasa al revés, una basura de película puede tener un final genial, original, sorprendente o maravilloso que haga que suba enteros su calidad y hace que haya merecido la pena su visualización.

De momento de casi 1000 películas que recuerdo haber visto (habrán sido muchísimas mas, pero de las que recuerdo y tengo valoradas en filmaffinity son 900 y pico) a todas les puedo aplicar la "Ley del Final Totalitario".

A todas menos a 1. La excepción que confirma la regla, la película en la que lo que controla todo y da calidad a la obra completa, es el principio.
Un principio en el que te encariñas con los personajes, te identificas con ellos, lloras de alegría, te preocupas, ríes, lloras de tristeza y te deja una profunda angustia en tu ser... Y todo ello en los primeros 10 minutos.

Muchos ya sabrán de qué película hablo.
Señoras y señores, les presento a "Up".